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"LIGNUM CRUCIS"
CRUZ DE CARAVACA |
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Aparición
milagrosa de la Santa Cruz
durante la Santa Misa
Enlaces
en otros sitios:
La Cruz de Caravaca
(pag de la alcaldía)
Santuario
castillo de Caravaca
Catedral de
Murcia
Fiestas
Caravaca: algunas
historias y fotos
Cofradia
de La Vera Cruz de Caravaca |
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Loa a la Santa Cruz de Caravaca
De esta Cruz soberana
oigan, señores,
milagros y prodigios,
con mil primores,
pues son tan grandes,
que no hay pluma que pueda
bien numerarles.
De los cielos bajaron
con alegría
los ángeles del coro,
a conducirla;
y pues son tantos,
los milagros que obra,
que es un encanto.
Hombres, niños y mujeres
llevan consigo
la Cruz que fue bajada
del cielo Empíreo
para consuelo,
líbranos de las garras
del Dragón fiero.
Cojos, mancos, tullidos,
ciegos y sordos,
en la Santa Cruz hallan
consuelo todos:
que es tan hermosa,
que la escogió Cristo
para su esposa.
Del cielo fue enviada
del Padre Eterno,
para que conozcamos
el gran misterio
que es el que encierra
que así nos la conceda
Dios en la tierra.
Los serafines todos
cantan y alegran
a esta Cruz soberana
fina diadema:
porque en el cielo
es el lecho de Cristo
nuestro consuelo.
Dichosa Caravaca
puedes llamarte,
pues gozas en los cielos
el Estandarte,
que es la santa Cruz
donde su vida y sangre
dio nuestro Jesús.
Todos los caminantes
y marineros,
por la mar y caminos
andan sin miedo,
como se valgan
de llevar en el pecho
la Cruz amada.
Son grandes los misterios
de esta reliquia,
y así digamos todos
que sea bendita;
para que tiemble
el infierno y la gente
que dentro tiene.
De muerte repentinas,
incendios, robos,
y otros muchos peligros
nos libre a todos
la Cruz Sagrada
que en los brazos de Cristo
fue desposada.
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CARAVACA
-Madre Encarna Martínez Romera
Real Alcazar Santuario de la
Stma.
y Vera Cruz de
Caravaca
-75km de Murcia, España
Promulgado por Juan Pablo II,
para tener año jubilar cada siete años.
El 2010: Año
Jubilar
Se hacen
unas fiestas maravillosas de moros y cristianos, consideradas de
"interés turístico nacional". La ciudad de Caravaca es preciosa
y artística.
Advertencia:
La Cruz de Caravaca, abusada
hoy en
algunos lugares>>>
ORIGEN de la Vera Cruz en
Caravaca
La Cruz de Caravaca es un
¨lignum crucis¨, es decir, un fragmento de la verdadera cruz a la que
Jesús Nuestro Señor fue crucificado.
Se
conserva en un relicario con forma de cruz de doble brazo horizontal,
(de 7 y 10 cms) y de 17 cms. de alto.
Tiene forma y tamaño de un
pectoral grande.
Según la tradición perteneció al patriarca Roberto de
Jerusalén, primer obispo de la ciudad santa una vez conquistada a los
musulmanes por la primera cruzada (1099). Ciento treinta años
más tarde (1229), en la sexta cruzada, durante la estancia en Jerusalén del
emperador Federico II, un obispo, sucesor de Roberto en el
patriarcado, tenía posesión de la reliquia. Dos
años después la cruz estaba milagrosamente en Caravaca.
Tradición de lA AparIciON: 3
de mayo, 1232
La Santa Cruz apareció en
el Castillo-Alcázar de Caravaca el 3 de mayo de 1232. En aquel tiempo,
reinaba Fernando III el Santo en Castilla y León, y de Jaime I en
Aragón. El reino taifa de Murcia estaba regido por el famoso Ibn-Hud,
que se reveló contra los almohades y dominó gran parte de Al-Andalus. Es, pues, en pleno
territorio y dominación musulmana, cuando se narra el hecho.
Entre los cristianos prisioneros de los musulmanes
estaba el sacerdote Ginés Pérez Chirinos que, venido de Cuenca,
predicaba el evangelio a la morisma. El sayid interrogó a los cautivos
sobre sus respectivos oficios. El sacerdote contestó que el suyo era
celebrar la misa, suscitando la curiosidad del musulmán, el cual
dispuso lo necesario para presenciar dicho acto litúrgico en el salón
principal del Alcázar. Al poco el sacerdote se detuvo y dijo que no
podía continuar por faltar en el altar el crucifijo. Y fue al momento
cuando, por la ventana del salón, dos ángeles transportaron un ¨lignum
crucis¨ que depositaron en el altar, y así se pudo continuar la Santa
Misa. Ante la maravillosa aparición, el sayid y toda la corte se
bautizaron. Después se comprobó que la cruz era del patriarca de
Jerusalén.
La Stma. Cruz a lo largo de la
historia
Once años después de la aparición de la Santa Cruz, el
reino murciano pasó al vasallaje del rey castellano (1243-1244).
Alhamar-al-nasrí del reino de Granada aprovechó la
muerte del taifa Ben´Hud de Murcia para amenazar al nuevo taifa
murciano. Este recurrió al vasallaje de Fernando II, rey de Castilla y
León. Así, en 1243, el infante Alfonso (futuro Alfonso X) vino a
Murcia y tomó posesión del territorio. De este modo Caravaca pasó a
ser un fuerte bastión cristiano en la línea del territorio interior.
Caravaca se constituye en cabecera militar y religiosa de la Comarca y
de las tierras fronterizas. La Cruz contribuye de una manera decisiva
a dar identidad a estos territorios y se erige en un centro de
irradiación de luz espiritual. De este modo la Vera Cruz marca este
espacio fronterizo.
La aparición de la Cruz en
Caravaca ocurre en la época de la instauración de la nueva frontera de
Castilla-León frente a la Granada musulmana, con la incorporación del
reino taifa de Murcia a la soberanía cristiana. La aparición de la cruz en
Caravaca inspiró al
nacimiento
de las órdenes militares para luchar por la reconquista
Los cristianos que llegaban a esta tierra se sentían
como ¨tocados y cobijados¨ por una fuerza sagrada. De ahí que muchos
liberados del cautiverio acudieran a depositar sus cadenas, como
exvotos, a la pequeña capilla interior de la fortaleza, en donde
custodiaba la Cruz la Orden militar encargada del Castillo.
La orden militar de los Templarios fue la primera que
custodió y defendió el castillo y la Cruz, después de unos años de
posesión directa por las tropas castellanas. Hay dos teorías sobre la
fecha de su venida. La primera afirma que fue en 1244, al someterse
todo el territorio murciano al vasallaje cristiano. La segunda afirma
que fue en 1265-1266, al acabar la sublevación mudéjar del territorio
murciano ya castellano. El Temple venía con las huestes de Jaime I de
Aragón que ayudó a su yerno Alfonso el Sabio a someter la rebeldía. El
rey Aragonés, educado por la Orden y amigo de ella, le otorgó casa y
huerto en Murcia. Después, el rey Alfonso le donó el territorio
caravaqueño. El Temple estuvo en Caravaca alrededor de 46 años.
Desaparecido el Temple, la baylía de Caravaca fue dada por Alfonso XI
a los santiaguistas (1344), que ocupaban ya la frontera oriental y
parte de la central frente a Granada. La Orden permaneció aquí hasta
la abolición de todas las Ordenes en 1868.
Ya desde época muy temprana hay un reconocimiento
oficial por parte de la Iglesia hacia la Cruz de Caravaca. El Padre
Cuenca, en su historia sobre la Santísima Cruz (escrita en 1722),
afirma que apenas ha habido algún Pontífice que no haya concedido
alguna gracia o indulgencia a la Cruz. Podemos citar, entre otros, la
bula del Papa Clemente VII (1392). Así mismo podemos enumerar el
decreto de Clemente VIII (1597), el de Paulo V (1606), las bulas de
los Papas Alejandro VIII (1690) y Clemente XI (1705). En 1736 se
concede a la Cruz el culto de latría.
Léon
XIII, en el 4 de diciembre de 1893, ratifica los mismos privilegios de
los siglos XV y XVII.
El nombre oficial con el que se denomina a la Reliquia
en los documentos es el de ¨Vera Cruz¨, nombre bien significativo,
relacionado con el Temple, pues en donde hubo templarios aparece
frecuentemente el título de Vera Cruz. Desde la Edad Media se la
conoce con este nombre específico: la Vera Cruz de Caravaca, es decir,
la verdadera cruz. El título, juntamente con el de Santa,
solamente se aplicaba al leño de Jerusalén, encontrado en el siglo IV
por Constantino o por su madre Santa Elena.
Tras la unificación de
España y el descubrimiento de nuevas tierras, la Santa Cruz de
Caravaca, continuó siendo signo de la fe que inspiró el avance del
Evangelio. A Caravaca vinieron numerosas Ordenes religiosas: san Juan
de la Cruz y santa Teresa de Jesús fundaron respectivos conventos,
existentes actualmente. También se instalaron aquí los
Jerónimos, franciscanos y jesuitas. Muchos misioneros eran
residentes de Caravaca o pasaron por aquí en camino a las misiones en
diversas partes del mundo, con lo que la devoción a la Cruz creció
rápidamente, abarcando los confines de un Imperio donde no se ponía el
sol.
Desde California a la tierra de Fuego es conocida la
Cruz de Caravaca. Su conocimiento llega hasta Filipinas, porque en
1668 misioneros españoles llevaron reproducciones a petición de los
cristianos existentes allí. En Europa fueron los jesuitas sobre todo
los que extendieron su conocimiento: no olvidemos que en Caravaca
fundaron un colegio con noviciado. En Polonia existe una reproducción
de la Cruz en el museo de la Universidad de Cracovia y otra en la
catedral de Gniezno. Hacia 1600 comienza su extensión por Alemania:
existe un trabajo fotográfico donde se recogen las distintas imágenes
de la Cruz en distintas iglesias de la región de Hohenzollern. En
Francia existe también algún libro sobre la Cruz, editado en Lyon (en
1653) y varia reproducciones en la región de Limoges. En los Países
Bajos (Bruselas) también es conocida. Desde Roma piden cruces en 1606.
También es conocida en Inglaterra, en donde hay muchas reproducciones
y escritos sobre la misma.
PEREGRINACIONES Y JUBILEOS
El antiguo carácter
peregrinante de la Cruz se formalizó con la concesión de Jubileos
especiales concedidos a los visitantes de la Santa Cruz. Ya en 1583 y
1621 se conceden Jubileos para la fiesta de la Cruz. En 1768 hay
también dos breves de Clemente XIII, que a los ruegos de la Cofradía
de la Cruz, otorga varios privilegios para las principales fiestas
referente a la Cruz que se celebran en Caravaca. Destacan los
concedidos a los que visiten el Santuario el 3 en mayo (festividad
principal) con indulgencia plenaria para los que allí oren por la paz
entre los príncipes cristianos.
La Cruz de Caravaca en la
Epoca Contemporánea
Debido a la
invasión napoleónica, la Cruz fue trasladada desde el castillo a la
parroquia del Salvador y allí fue ocultada en una caja enterrada para
evitar la rapiña de los franceses. Aquí estuvo desde 1809 hasta quizás
1818, ya que el Castillo fue fortificado para uso militar y la iglesia
ocupada en estos menesteres. En el Salvador se celebraría cada año el
"Baño del Vino" con la Reliquia. Se evitó el robo de la Cruz durante
la estancia de las tropas francesas en Caravaca, pero no el de la
custodia, regalo del marqués de los Vélez, la cual fue recuperada
después. Durante todo el siglo XIX y principios del XX se estructuran
definitivamente todos los rituales de la Cruz y las formas de las
celebraciones de mayo en su honor, que es el armazón de las fiestas
conmemorativas actuales.
El hecho más lamentable de toda la historia de la Cruz
y de Caravaca fue el acaecido en la noche-madrugada del día doce al
trece de febrero de 1934. Fue un robo sacrílego de carácter
político-religioso que dejó consternada a la ciudad durante algunos
años. Era el miércoles de ceniza cuando, por la mañana, se descubrió
el sagrario abierto y vacío sin la Reliquia, habiendo dejado los
ladrones la caja-estuche del siglo XIV en donde se guardaba la Cruz. A
las 9 del día trece corrió la noticia y la tensión suscitada fue
enorme. Las diligencias y pesquisas judiciales y policiales no dieron
resultado positivo.
Después de la guerra del 1936-39, las dependencias del
Castillo fueron usadas como cárcel de presos políticos hasta el 1941,
quedando posteriormente todo el recinto en estado de abandono, cerrado
y sin culto religioso. Se suscitó un deseo grande de conseguir una
nueva reliquia. Las gestiones dieron como resultado que el papa Pío XII concediese a Caravaca dos pequeñas astillas del “lignum crucis”
que Santa Elena, madre del emperador Constantino, trajo de Jerusalén a
Roma en la primera mitad del siglo IV.
En los días siguientes se improvisaron las fiestas
(interrumpidas durante 7 años, con la reanudación del Baño del Agua en
el Templete-Bañadero de las afueras de la ciudad. La Reliquia
permaneció durante tres años en la Parroquia del Salvador, ya que el
Santuario permanecía en estado de deterioro. Fue en el cinco de mayo
del 1945, cuando la Cruz se subió a su templo del Castillo, custodiada
ya por la Orden de frailes claretianos.
La tradición de regalar cruces
de Caravaca
El regalo de la imagen de la Cruz de Caravaca, es una
costumbre generalizada en Caravaca para diferentes ocasiones pero
sobre todo en el momento de declaración sentimental. Se tiene
constancia por una carta de Santa Teresa de Avila a la madre María de
S. José, que la santa recibió una Cruz de Caravaca en 1576 como regalo
de sus monjas de aquí (Cruz que actualmente se encuentra en el
convento de Carmelitas Descalzas de Bruselas, Bélgica).
Mal uso de esta Cruz
en algunos lugares
En ciertos lugares de Latino América esta santa Cruz ha sido tomada,
como otros muchos signos cristianos, por la brujería y el esoterismo.
Ver: "Chacras"
MAS DETALLES HISTORICOS
SOBRE LA CRUZ DE CARAVACA...
Los documentos originales sobre el milagro han
desaparecido. Existe el testimonio de Fray gil de Zamora, Francisco,
cronista de San Fernando, a quien acompañó, sin duda, en la visita que
el
santo rey hizo a la villa de Caravaca. Durante su estancia en allí,
pudo Fray Gil conversar con los testigos oculares de la aparición y
oir de sus labios la narración de lo acontecido. Existe otro
testimonio de D. Antonio de Oncala canónigo de Avila, que murió en
1558, también relata la historia de la aparición de la cruz de
Caravaca.
Todos los relatos coinciden en lo esencial. Si fue Fernando III el
Santo el que fue a Caravaca sería porque esa zona pertenecía a
Castilla y León y no a Aragón, donde la reconquista la realizó
D. Jaime I el Conquistador. Además la conquista de Murcia la llevó a
cabo Alfonso X el Sabio, hijo de Fernando III el Sabio.
Existían varios reyezuelos o sayid musulmanes en
distintos reinos, unos de esos era el sayid
Zey Abucey, que al convertirse tomó el nombre de Vicente Bellvis, y su
esposa Aixa. Según la historia los almohades y el rey Zey Abucey, era
uno de ellos, entraron en la península hacia el 1171 y van
reconquistando los antiguos reinos de taifas. en este contexto podemos
entender que Zey abucey era señor de Valencia y de Caravaca y que en
la Taifa de Murcia estuviese otro reyezuelo musulman Ben-Hud.