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CRISTO DE LA MISERICORDIA
Según Sus revelaciones a
Santa Faustina Kowalska en Polonia.
¡Jesús en vos confío!
mensaje al pie del cuadro
"Oh Sangre y Agua,
que brotaron del Corazón de Jesús
como una Fuente de Misericordia para nosotros,
en Vos confío..."
PROMESA DE
JESÚS
"Yo prometo al alma que venere ésta
imagen que no perecerá ...
Protegeré durante toda su vida, cual madre a su hijo, a las almas que propagaren el culto
a Mi Misericordia; en la hora de la muerte no seré para ellos Juez sino Salvador..."
-Promesa hecha durante Sus apariciones (1931-1938) a Santa Faustina Kowalska en
Plock, Polonia.
LA DEVOCIÓN
A LA DIVINA
MISERICORDIA
Introducción
Cuando Dios quiere revelar un mensaje a la humanidad, no busca a los más importantes y
sabios, sino que se revela a través de los más sencillos y humildes, que saben ser
dóciles a sus inspiraciones y gracias. Este es el caso del mensaje de la Divina
Misericordia dado a la Santa Hna. María Faustina Kowalska, religiosa
polaca, instrumento elegido y probado por el Señor.
Santa Faustina (como es conocida en el mundo entero)
pertenecía a la Congregación de Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia,
conocidas como las "Hermanas Magdalenas" que se dedican a la educación de
jóvenes de bajos recursos. Vemos como el Señor empieza a poner las piezas de su
"rompecabezas de gracia", en un orden perfecto. El revela Su Misericordia
a una religiosa de la comunidad dedicada a Su Misericordia.
Santa Faustina estuvo en varias casas de su Orden, siempre realizando
trabajos muy sencillos y desapercibidos, tales como la cocina, el jardín, la limpieza
del convento o
atendiendo la puerta. Precisamente es a esta hermana menos notoria a la que el Señor
escoge para dar al mundo entero el gran mensaje de su Misericordia que a tantas almas ha
tocado y transformado al propagarse por el mundo entero en momentos tan críticos para la
humanidad.
La imagen de la Misericordia
El 22 de febrero de 1931, santa Faustina recibió la primera revelación
de la Misericordia de Dios, ella lo anota así en su diario: "En la noche
cuando estaba en mi celda, vi al Señor Jesús vestido de blanco. Una mano
estaba levantada en ademán de bendecir y, con la otra mano, se tocaba el
vestido, que aparecía un poco abierto en el pecho, brillaban dos rayos largos:
uno era rojo y, el otro blanco. Yo me quedé en silencio contemplando al
Señor. Mi alma estaba llena de miedo pero también rebosante de felicidad.
Después de un rato, Jesús me dijo:
Pinta una imagen Mía, según la
visión que ves, con la Inscripción : "¡Jesús, yo confío en Ti!." Yo deseo que
esta Imagen sea venerada, primero en tu capilla y después en el mundo entero.
Yo prometo que el alma que honrare esta imagen, no perecerá. También le
prometo victoria sobre sus enemigos aquí en la tierra, pero especialmente a la
hora de su muerte. Yo el Señor la defenderé como a Mi propia Gloria.
Cuando contó esto en confesión, el padre le dijo que seguramente Jesús
deseaba pintar esta imagen en su corazón pero ella sentía que Jesús le decía
"Mi Imagen ya está en tu corazón. Yo deseo que se establezca una
fiesta de la Misericordia y que esta imagen sea venerada por todo el mundo. Esta
fiesta será el primer domingo después de Pascua. Deseo que los sacerdotes
proclamen esta gran misericordia Mía a los pecadores."
Por orden de su confesor Santa Faustina le preguntó al Señor el
significado de los rayos que aparecen en la imagen emanando del corazón y el Señor le
respondió:
"Los dos rayos significan Sangre y Agua- el rayo pálido representa
el Agua que justifica a las almas; el rayo rojo simboliza la Sangre, que es la vida de las
almas-. Ambos rayos brotaron de las entrañas mas profundas de Mi misericordia
cuando mi corazón agonizado fué abierto por una lanza
en la Cruz... Bienaventurado aquel que se refugie en ellos, porque la justa mano
de Dios no le seguirá hasta allí".
El Señor manifiesta su Corazón, y el agua y la sangre que de el brotaron
como manantial de reconciliación para todos los hombres.
Esta revelación es una continuación de la misericordia divina que Jesús
nos ofrece en la cruz y que se reveló también a Santa Margarita María.
La
Coronilla de la Misericordia
El viernes 13 de septiembre de 1935, el Señor le reveló a
santa Faustina un poderoso medio para obtener la misericordia de Dios para el mundo.
Ella lo escribe así:
En la noche, cuando estaba en mi celda, vi un Ángel que era el
ejecutor de la justicia de Dios. Estaba vestido con una túnica brillante, su
cara gloriosamente iluminada y una nube bajo sus pies. En sus manos tenía
truenos y relámpagos. Cuando vi las señales de la ira divina, con las cuales
cierto país de la tierra sería castigado de una manera particular, imploraba
al Ángel, pero noté enseguida que mis plegarias eran impotentes contra la ira
de Dios ... En el mismo momento vi a la "Santísima Trinidad", que
irradiaba Majestad y Santidad incomparables. Al mismo tiempo oí interiormente
palabras, con las cuales empecé a implorar fervorosamente por la salvación del
mundo. Y ¡Oh milagro! el Ángel era impotente contra esta oración y no podía
ejecutar el justo castigo. Las palabras con las que imploraba la misericordia de
Dios eran las siguientes: "Padre Eterno, yo te ofrezco el Cuerpo, la
Sangre, el Alma y la
Divinidad de tu amadísimo Hijo y Señor Nuestro Jesucristo
por nuestros pecados y los pecados del mundo entero. Por su dolorosa pasión,
ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
Obtenga la coronilla
>>>
A la mañana siguiente, cuando entraba en la capilla,
escuché estas palabras interiormente: "Cada vez que entres en la
capilla, inmediatamente recita la oración que te enseñé ayer". Cuando
había recitado la oración, escuché estas palabras dentro de mi alma:
Esta
oración sirve para aplacar la ira de Dios. La rezarás por nueve días en tu
rosario ordinario de la siguiente manera: al principio rezarás un Padre
Nuestro, una Ave María y un Credo. Después rezarás en las cuentas grandes:
"Padre Eterno yo te ofrezco el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de
Tu Amadísimo Hijo y Señor Nuestro Jesucristo para implorar el perdón de
nuestros pecados y de los del mundo entero" En los granos pequeños:
"Por Su dolorosa pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo
entero". Al final rezarás tres veces: "Santo Dios, Santo Omnipotente,
Santo Inmortal, ten Misericordia de nosotros y del mundo entero"(474_476).
Esta es la corona que Jesús le pidió a
santa Faustina
introducir a su comunidad y al mundo entero. En 1936, el Padre Miguel Sopocko
hizo imprimir esta corona (en la Editorial Cebolski en Cracovia) en el reverso
de la estampa con la imagen de la Divina Misericordia que Eugenio Kasimierwsko
pintó.
El Señor ha prometido que las almas que recen esta corona serán abrazadas
con Su Misericordia durante su vida y especialmente en la hora de su muerte.
La Verdadera Devoción
de la Divina Misericordia
Durante el retiro de octubre de 1936, Jesús le dio a
Santa Faustina indicaciones
explícitas sobre lo que constituye la verdadera devoción de la Divina
Misericordia:
Hija mía si es que Yo reclamo a la gente, a través
tuyo la devoción de Mi Misericordia, debes ser tú la primera en distinguirte
en esta confianza en Mi Misericordia. Yo exijo de ti actos de misericordia, que
deben realizarse por amor a Mí. Tú debes mostrar misericordia a tu prójimo
siempre y en todas partes. No debes acobardarte ante esto o tratar de excusarte
o de dispensarte de esto. Te estoy dando tres medios de ejercitar
misericordia con tu prójimo: el primero por obra, el segundo de palabra, y el
tercero por la oración. En estos tres grados está contenida la totalidad
de la misericordia y es una prueba de tu amor por Mí. Por estos medios una alma
glorifica y da tributo a Mi Misericordia. Si bien, el Primer Domingo de Pascua,
es la Fiesta de la Misericordia, también deben haber otro actos de
misericordia, y pido la adoración a Mi Misericordia en la Celebración Solemne
de esta festividad y la veneración de esta imagen por medio de la cual yo
concederé muchas gracias a las almas. Todo esto como un recordatorio de la
urgencia de Mi misericordia, porque aún la fe más fuerte, sin obras no tienen
valor".(742)
Las palabras con que Jesús habló a Santa Faustina al comienzo del retiro
empezaron a tener efecto. En la Fiesta de Cristo Rey, celebrada el 25 de octubre
de 1936, la hermana escribió en su diario: "Durante la Santa Misa, estuve
tan envuelta en el fuego interior del amor de Dios y el deseo de salvar almas
que no sé como expresarlo. Sentía que estaba en llamas. Yo lucharé contra el
mal, con el arma de la misericordia. Me quema el deseo de salvar almas. Me
cruzaría todo el largo y el ancho de la tierra y llegaría hasta el último
confín, para salvar almas por medio de la oración y sacrificio, deseo que
todas las almas glorifiquen la misericordia de Dios"(745).
Santa Faustina comprendió que debía hacerse una víctima pura de amor,
reconociendo el camino marcado por las pisadas de Jesús, el camino del
sufrimiento, de ser ridiculizada, perseguida y humillada, todo esto debía ser
su vida, aceptada por amor a Jesús y a las almas con la única esperanza de que
Jesús sería siempre su consuelo y compañero.
La Hora de la Gran Misericordia:
Las tres de la tarde
El 10 de octubre de 1937, Santa Faustina recibió instrucciones del Señor
concerniente a otro elemento principal de la devoción a la Divina Misericordia;
esto es, La Hora de Gran Misericordia:
A las tres de la tarde en
punto, implora Mi misericordia, especialmente por los pecadores; y, aunque sea
por un breve momento, sumérgete en Mi pasión, particularmente en Mi abandono
al momento de la agonía. Esta es la hora de la gran misericordia para todo el
mundo. Yo te permitiré entrar en Mi dolor mortal. En esta hora, Yo no rehusaré
nada al alma que Me pida algo en virtud de Mi pasión. (1320)
Breve oración para
las tres de la tarde >>>
La Fiesta de la
Misericordia: Domingo después de Pascua de Resurrección.
Instituida oficialmente por la
Iglesia en el año 2000
>>>.
ver también:
Decreto sobre las Indulgencias recibidas
en la Fiesta de la Divina Misericordia
El Señor le pide a Santa Faustina, por lo menos 14 veces, que se instituya oficialmente una
"Fiesta de la Misericordia" (Diario de Santa Faustina)
Esta Fiesta surge de Mi piedad mas entrañable...Deseo que se
celebre con gran solemnidad el primer domingo después de Pascua de Resurrección....Deseo
que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y abrigo para todas las almas y especialmente
para los pobres pecadores. Las entrañas mas profundas de Mi Misericordia se abren ese
día. Derramaré un caudaloso océano de gracias sobre aquellas almas que acudan a la
fuente de Mi misericordia.
El alma que acuda a la Confesión, y que reciba la Sagrada Comunión,
obtendrá la remisión total de sus culpas y del castigo... Que el alma no tema en
acercarse a Mi, aunque sus pecados sean como la grana. Toda Comunión recibida con
corazón limpio, tiende a restablecer en aquel que la recibe la inocencia inherente al
Bautismo, puesto que el Misterio Eucarístico es "fuente de toda gracia".
Nuestro Señor manifestó a Santa Faustina que en la "Fiesta de la Misericordia"
se abrían todas las compuertas a través de las cuales fluían las gracias divinas.
Gracias de conversión y perdón de los pecados.
-
¿Por qué
el Señor manifiesta su Misericordia?:
Después de haber visto brevemente como el Señor manifestó a Santa Faustina el
deseo de su Corazón de que se arraigara en los corazones la devoción a su Divina
Misericordia, nos podremos preguntar ¿Por qué? ¿Por qué el Señor en pleno siglo XX,
se aparece a esta religiosa y con insistencia le pide que se establezca esta devoción?.
Si pensamos un poco, no es una devoción nueva, ha estado siempre en la
Iglesia desde que el Corazón de Dios existe, pero de una forma nueva el Señor presenta
su Misericordia, fluyendo y derramándose en forma de dos rayos que no tienen otro fin
más que el de la conversión y arrepentimiento del pecado. Aquí está el propósito del
Señor.
El Señor, contemplando como la humanidad en el siglo mas avanzado
tecnológicamente, se ha alejado de El, y ha caído en las garras del pecado y de la
oscuridad, quiso dar a los hombres el remedio para salir de la fosa en la que se ha
adentrado.
Jesús se le reveló a Santa Faustina cuando estaba en pleno apogeo la
Segunda Guerra Mundial, y muchas almas recibieron gracias de conversión y de fortaleza al
venerar la imagen de Jesús Misericordioso, que se propagó rápidamente en toda Polonia,
y luego en toda Europa y el mundo.
El hombre necesita a Dios, y Dios en su Amor, sale a su encuentro
derramando los rayos de Misericordia, que tanto le costaron, porque el precio fue que su
Corazón fuese Traspasado.
El hombre de hoy necesita escuchar que hay esperanza; que Dios en su Misericordia quiere
que todos se salven pero la única condición es el cambio de corazón; el reconocer los
pecados y con profundo arrepentimiento volver a Dios y alejarse del mal.
"La Humanidad no tendrá paz, hasta que torne con confianza a Mi
Misericordia"
La Paz es fruto de la amistad con Dios, los hombres de hoy no tienen paz porque han
tornado su corazón lejos de Dios. El Señor le dijo a Santa Faustina que solo tendría paz
la humanidad cuando se tornase a su Misericordia; porque solo habrá paz en el corazón
del hombre hasta que se arrepienta y vuelva a restablecer su amistad con Dios su Señor.
Oremos todos por la conversión de los pecadores, por nuestra propia
conversión y la de todos los que viven en pecado mortal. Atraigamos a todos a la
"fuente de la Misericordia" el Corazón de Jesús, y sumerjámosles en él, para
que sean liberados y sanados del pecado que les separa del Señor y la gracia de Dios se
restituya en toda la humanidad.
"Oh Sangre y Agua que brotaron del Corazón de
Jesús, como manantial de Misericordia para nosotros.... En Ti confío".