
Maniqueísmo
Secta religiosa fundada
por un Persa llamado Mani (o Manes) (c. 215-275), considerado por sus
seguidores como divinamente inspirado. Comenzando en el siglo tercero se extendió a través del oriente y en muchas partes del Imperio
Romano.
Los maniqueos -a
semejanza de los gnósticos y los
mandeos- eran dualistas, creerían que había una eterna lucha entre dos principios opuestos e
irreductibles, el bien y el mal, que eran asociados a la luz (Ormuz) y
a las tinieblas (Ahrimán). Según ellos, Dios es el creador de
todo lo bueno y Satanás el creador de todo lo malo. Posteriormente algunos
maniqueos distinguían el Dios del Antiguo Testamento (malo) del Dios
del Nuevo Testamento (bueno).
Los Maniqueos creen que
el espíritu del hombre es de Dios pero el cuerpo del hombre es del
demonio. En el hombre, el espíritu o luz se encuentra cautivo por
causa de la materia corporal; por lo tanto, creen que es necesario practicar un
estricto ascetismo para iniciar el proceso de liberación de la luz
atrapada. Desprecian por eso la materia, incluso al cuerpo. Los "oyentes" aspiraban a
reencarnarse como "elegidos", los cuales ya no necesitarían
reencarnarse más.
Para ellos Jesús era
el Hijo de Dios, pero que había venido a la tierra a salvar su propia
alma. Jesús, Buda y otras muchas figuras religiosas habían sido
enviadas a la humanidad para ayudarla en su liberación espiritual.
En práctica, el
maniqueismo niega la responsabilidad humana por los males que
cometidos porque cree que no son producto de la libre voluntad sino del
dominio de Satanás sobre nuestra vida.
Dicho dualismo está
condenado por la Iglesia Católica que reconoce un solo Dios
Todopoderoso, el mismo del Antiguo y Nuevo Testamento y que ha vencido
sobre todos los demonios y las fuerzas del mal. También fue
condenado por el emperador Diocleciano en el año 297.
Ver:
Cátaros