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San Miguel vence al
demonio
Nombres de Satanás en las Sagradas Escrituras:
Abaddón (Apoc 9)
Angel del abismo (Apoc 9)
Angel de luz (II Cor 11)
Apolyon (Apoc 9)
Asmodeo (Tob 3)
Beelzebul, príncipe de los demonios / dios de Acarón (Mat 10 y 12, Mar
3, Luc 11, II Rey 1)
Belial (II Cor 6)
Cae como rayo
Demonio (Jud 9, Hech 10)
Diablo (Apoc 2, 12 y 20, Mat 4, 13 y 25, Hech 13, Juan 6, 8 y 13, Luc
4 y 8, I Juan 3, I Tim 3, Sabi 2, I Ped 5, Sant 4, Hebr 2, Efe 4 y 6,
II Tim 2)
Dios de este siglo (Efe 2, II Cor 4)
Gran Dragón (Apoc 12)
Hijo de la aurora (Isa 14)
Legión (Luc 8)
Maligno (Mat 13, I Juan 2, 3 y 5, II Juan 5, II Tes 3, Efe 6)
Príncipe (Dan 10)
Príncipe de la potestad del aire (Efe 2)
Príncipe de este mundo (Juan 12, 14 y 16)
Satán (Job, I Crón 21, Zac 3)
Satanás (Mat 4 y 16, Marc 1, 4 y 8, Juan 13, Luc 10, 11, 13 y 22, Rom
16, I Cor 5, II Cor 11 y 12, I Tim 1, I Tes 2, II Tes 2, Apoc 3, 12 y
20, Job 1 y 2, Hech 5 y 26)
Serpiente antigua (Apoc 12)
El que está en el mundo (I Juan 4)
Según la acción que ejercen sobre nosotros:
Acusador (Zac 3, Apoc 12)
Adivinador (Hech 16)
Ciego y mudo (Mat 12)
de cobardía (II Tim 1)
de disputa (Sant 3)
Enemigo (Mat 13)
de envidia (Fil 1)
de error (I Juan 4)
el espíritu que obra en todos los hijos de la incredulidad (Efe 2)
el espíritu secular de este mundo (Efe 2)
de fornicación (Ose 4 y 5)
Homicida (Juan 8)
Inicuo (II Tes 2)
de mentira (II Rey 22)
Mudo (Luc 11, Mat 9, Marc 9)
Padre de la mentira (Juan 8)
de rivalidad (Fil 2)
Seductor (I Tim 4)
el tentador (Mat 4)
de venganza (Eze 25)
El demonio busca la oportunidad para seducir al hombre
para apartarlo de la verdadera felicidad que se encuentra solo en
Dios. |

Demonio
DIABLO: Etim: Del griego: diabolus, diabolus
(diablo)
El Homicida, El Maligno, El Mentiroso, Príncipe de este mundo.
En esta página:
Doctrina
Estrategia del demonio
Las armas contra las tentaciones del demonio
Preguntas de nuestro correo
¿Perdonará Dios al demonio?
Ver también:
Angeles
|
Combate espiritual
| Exorcismo |
Infierno|
Lucifer
|
Oraciones de Liberación |
Renuncia a
Satanás | Satanismo
|
El
Diablo hoy ¡Apártate Satanás!
-G. Huber
|
La Iglesia debe hablar del
demonio
-Cottier
|
Tratado de demonología -Fortea
| Mas info: Libro sobre el demonio de Corrado
Balducci.
DOCTRINA
Demonio: Nombre
general de los espíritus malignos, ángeles
caídos (expulsados del cielo). El jefe de estos ángeles rebeldes es Lucifer o
Satanás (Mat 25).
"Si alguno dice que el diablo
no fue primero un ángel bueno hecho por Dios, y que su naturaleza no fue
obra de Dios, sino que dice que emergió de las tinieblas y que no tiene autor
alguno de sí, sino que él miso es el principio y la sustancia del mal, como
dijeron Maniqueo y Prisciliano, sea anatema. (Concilio de Braga, 561;
Denzinger 237).
"Creemos que el diablo se
hizo malo no por naturaleza, sino por albedrío." (IV Concilio de Letrán,
1215, Denzinger 427).
"La muerte
de Cristo y Su resurrección han encadenado al demonio.
Todo aquél que es mordido por un perro
encadenado, no puede culpar a nadie más
sino a sí mismo por haberse acercado a él." -San
Agustín.
“Toda la vida humana, la
individual y colectiva, se presenta como una lucha, y por cierto dramática,
entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas”. (Concilio
Vat II, Gaudium et Spes #13)
“A través de toda la Historia humana existe una dura batalla contra el poder
de las tinieblas que, iniciada en los orígenes del mundo, dudará, como dice
el Señor, hasta el día final”. (Ibid, #37)
Acerca de los
demonios
Los demonios residen en el infierno y no gozan de los beneficios de la
redención de Cristo. Los demonios, sin embargo, no perdieron su capacidad racional, sino que
la utilizan para el mal. Dios les permite ejercitar influencia limitada en las
criaturas y las cosas.
El demonio no es una fábula como
algunos, para su desgracia, piensan. Su existencia real ha sido siempre
enseñada por la Iglesia en su magisterio ordinario. Desmentir la existencia del
demonio es negar la revelación divina que nos advierte sobre nuestro enemigo y
sus tácticas.
Jesucristo
vino para vencer al demonio y liberarnos de su dominio que se extendía por todo
el mundo sin que pudiésemos por nuestra cuenta salvarnos.
Jesucristo vence al demonio
definitivamente en la Cruz. La
actividad del demonio en la tierra sin embargo continuará hasta el fin de los
tiempos. La parusía manifestará plenamente la
victoria del Señor con el establecimiento de su Reino y el absoluto
sometimiento de todos sus enemigos. Mientras tanto Dios permite que vivamos en
batalla espiritual en la cual se revela la disposición de los corazones y nos
da oportunidad de glorificar a Dios siendo fieles en las pruebas.
Ahora debemos decidir a que reino vamos a pertenecer, al de Cristo o al de Satanás. Si perseveramos fieles
a Jesús a través de las pruebas y sufrimientos, el demonio no
podrá atraparnos.
Tenemos en la Iglesia todos los
medios para alcanzar la gracia ganada por Jesucristo en la Cruz. Dios es
todopoderoso y, si estamos en comunión con El, no debemos temer al enemigo. Mas
bien debemos temer el separarnos de Dios pues sin su gracia estaríamos
perdidos.
Todos los santos
lucharon con valentía contra el demonio pues los sostenía la fe. Sus vidas son
modelos que nos demuestran como vivir en el poder de Jesucristo la vida
nueva.
El catecismo de
la Iglesia Católica sobre el demonio:
2850 La
última petición a nuestro Padre está también contenida en la oración de
Jesús: "No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del
Maligno" (Jn 17, 15). Esta petición concierne a cada uno
individualmente, pero siempre quien ora es el "nosotros", en comunión
con toda la Iglesia y para la salvación de toda la familia humana. La Oración
del Señor no cesa de abrirnos a
las dimensiones de la Economía de la salvación. Nuestra interdependencia en
el drama del pecado y de la muerte se vuelve solidaridad en el Cuerpo de
Cristo, en "comunión con los santos".
2851
En esta petición, el mal no es una abstracción, sino que designa una
persona, Satanás, el Maligno, el ángel que se opone a Dios. El
"diablo" ["dia-bolos"] es aquél que "se
atraviesa" en el designio de Dios y su obra
de
salvación cumplida en Cristo.
2852 "Homicida desde el principio, mentiroso
y padre de la mentira" (Jn 8, 44), "Satanás, el seductor del mundo
entero" (Ap 12, 9), es aquél por medio del cual el pecado y la muerte
entraron en el mundo y, por cuya definitiva derrota, toda la creación entera
será "liberada del pecado y de la muerte".[136] "Sabemos que
todo el que ha nacido de Dios no peca, sino que el Engendrado de Dios le
guarda y el Maligno no llega a tocarle. Sabemos que somos de Dios y que el
mundo entero yace en poder del Maligno" (1 Jn 5, 18-19):
El Señor que ha borrado vuestro pecado y
perdonado vuestras faltas también os protege y os guarda contra las astucias
del diablo que os combate para que el enemigo, que tiene la costumbre de
engendrar la falta, no os sorprenda. Quien confía en Dios, no tema al
demonio. "Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra
nosotros?" (Rm 8, 31).
2853 La victoria sobre el "príncipe de este
mundo" (Jn 14, 30) se adquirió de una vez por todas en la Hora en que
Jesús se entregó libremente a la muerte para darnos su Vida. Es el juicio de
este mundo, y el príncipe de este mundo ha sido "echado abajo" (Jn
12, 31).[138] "El se lanza en persecución de la Mujer", pero no
consigue alcanzarla: la nueva Eva, "llena de gracia" del Espíritu
Santo es librada del pecado y de la corrupción de la muerte (Concepción
inmaculada y Asunción de la santísima Madre de Dios, María, siempre
virgen). "Entonces despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra
al resto de sus hijos" (Ap 12, 17). Por eso, el Espíritu y la Iglesia
oran: "Ven, Señor Jesús" (Ap 22, 17.20), ya que su Venida nos
librará del Maligno.
2854 Al pedir ser liberados del Maligno, oramos
igualmente para ser liberados de todos los males, presentes, pasados y futuros
de los que él es autor o instigador. En esta última petición, la Iglesia
presenta al Padre todas las desdichas del mundo. Con la liberación de todos
los males que abruman a la humanidad, implora el don precioso de la paz y la
gracia de la espera perseverante en el retorno de Cristo. Orando así,
anticipa en la humildad de
la fe la recapitulación de todos y de todo en Aquel que "tiene las
llaves de la Muerte y del Hades" (Ap 1, 18), "el Dueño de todo, Aquel
que es, que era y que ha de venir" (Ap 1, 8): Líbranos de todos
los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados
por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda
perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador
Jesucristo.
¿Creó Dios
a los demonios?
Dios no creó demonios sino ángeles, espíritus puros,
dotados con gracia santificante, muy hermosos y capaces
de bondad. Dios dotó a todos los ángeles con libertad
para escoger el bien y el mal. Lucifer y sus seguidores, por
orgullo, pecaron, quisieron separarse de Dios y se llenaron de
maldad. Es así que se les negó la visión beatífica.
¿De dónde vino esta maldad? La maldad es causada por una
opción libre de separarse de Dios. Es una carencia, una
ruina.
Por ejemplo, cuando un carro choca se queda
dañado. El daño no es una creación sino la ruina del
carro. Los demonios fueron creados como los demás
ángeles. Se transformaron en demonios por su pecado. Se
pervirtieron sus poderes angelicales los cuales usan para el mal.
Dios sabía que algunos ángeles se rebelarían pero los creó
porque Dios toma la libertad en serio, hasta sus últimas
consecuencias. Pero igualmente el bien tiene y tendrá
consecuencias. Si solamente pudiésemos hacer el bien no
seríamos libres y no tendría mérito.
Armas contra Satanás
Dios nos da en la Iglesia todas las armas para vencer al demonio.
Juan
Pablo II,
17 feb. 2002 (1er
domingo de cuaresma)
Exortó a la vigilancia «para reaccionar con
prontitud a todo ataque de la tentación».
Habló de las armas del cristiano «para afrontar
el diario combate contra las sugerencias del mal: la oración, los sacramentos,
la penitencia, la escucha atenta de la Palabra de Dios, la vigilancia y el
ayuno».
Estos medios ascéticos, inspirados
por el mismo ejemplo de Cristo, siguen siendo
indispensables hoy, pues «el demonio, "príncipe de este mundo", continúa todavía
hoy con su acción falaz».
El Papa pidió entusiasmo en «el
camino penitencial de la Cuaresma para estar preparados a vencer toda seducción
de Satanás y llegar a Pascua en la alegría del espíritu».
Recurrimos también a los sacramentales.
Entre ellos agua, aceite y sal exorcizadas. Estos se
utilizan en los exorcismos según las fórmulas del
Ritual Romano.
Oraciones de
liberación
De nuestro correo
¿Si
rezamos por nuestros enemigos, debemos también rezar por el
demonio?
No. por el demonio no rezamos. La
razón de rezar por nuestros enemigos es para que se conviertan. Los seres
humanos en esta tierra hacen el mal pero sus actos están limitados por sus
pasiones y sus límites de entendimiento. Están todavía en tiempo de prueba y
podrían convertirse. Le tocará a Dios juzgarlos. Pero el demonio si sabe
plenamente lo que hace porque tiene un entendimiento pleno de sus actos sin las
pasiones que ciegan a los hombres. Los demonios han decido por el mal
irreversiblemente, ya han sido juzgados y condenados por Dios para siempre.
En los corazones de Jesús y María,
Padre Jordi Rivero
¿Perdonará
Dios a los demonios?
Una pregunta que me he hecho en varias
oportunidades, y que de hecho en alguna ocasión le hice a mi director
espiritual, pero que aún no he podido obtener una respuesta sólida es la
siguiente: Si la misericordia de Dios es infinita, ¿cabría la posibilidad que
Dios perdonara a aquél Luzbel que alguna vez se rebeló contrato su poder y que
fue derrotado y expulsado del Reino divino por San Miguel Arcángel? Si es
cierto que los ángeles, por ser superiores a los hombres, sólo tuvieron una
oportunidad para manifestar su fidelidad al Señor Todopoderoso, quiere ello
decir entonces que su misericordia se predica solo hacia los hombres y no hacia
todos sus hijos, incluyendo dentro de este rango a los ángeles, arcángeles y
serafines?
Respuesta:
Los ángeles tienen un intelecto muchísimo
superior al nuestro. Sus decisiones son irrevocables porque son hechas
sabiendo muy bien lo que hacen y sus consecuencias. Los demonios no desean
perdón. Ellos odian a Dios y a los hombres y no tienen ningún
arrepentimiento. El odio los consume. Es un estado permanente de su voluntad
malévola. Por eso no pueden ser perdonados. No es que a Dios le falte
misericordia sino que los demonios no quieren a Dios y por ende, tampoco
quieren Su perdón.
También para aquellos que mueran en pecado mortal el
infierno será condenación eterna. Esta verdad es doctrina de la Iglesia.
Ver: Catecismo
#1033-1037 y El Infierno, Ludwig Ott.

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Corazones Traspasados de Jesús y María. SCTJM.
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