
Anticoncepción
Padre Jordi Rivero, Mayo 2007
Regulación de la Natalidad,
explicación, métodos, enseñanza de la Iglesia
Guía
para parejas
Anticoncepción
¿materia de pecado grave?
Píldora
|
Píldora
del día después
Cuadro comparativo de diferentes métodos de
planificación, efectividad, forma, efectos, costo, etc.
Mapa de anticonceptivos
Vida Humana Internacional
Anticoncepción y aborto: Una conexión fundamental
P.
Walter Schu
Anticonceptivos + cáncer de mama
Chris Kahlenborn
A Catholic
Answer: Edith Stein Foundation
La anticoncepción o
"control
de la natalidad"
es la interferencia deliberada en el acto marital para prevenir la
concepción. La Iglesia Católica siempre
ha enseñado que la anticoncepción es inmoral. La persistencia de los
documentos papales sobre este tema indica que se trata de la
enseñanza constante de la Iglesia.
Para comprender la enseñanza de la Iglesia sobre la anticoncepción
es necesario comenzar por apreciar el propósito maravilloso de Dios
para el
amor conyugal.
La Encíclica
Humanae Vitae
confirmó la enseñanza de la Iglesia declarando inmoral "toda acción
que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el
desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga, como fin o
como medio, hacer imposible la procreación" HV, 14.
"En previsión del acto": Es por lo tanto inmoral el
uso de cualquier sustancia farmacéutica anticonceptiva (Ej.:
píldora anticonceptiva), de todo tipo de preservativo, de la
espiral del útero, o cualquier otro medio artificial que se
utilice como fin o como medio para evitar la procreación. En cuanto
a la
esterilización
(perpetua o temporal), la encíclica enseña: "Hay
que excluir igualmente, como el Magisterio de la Iglesia ha
declarado muchas veces, la esterilización perpetua o temporal, tanto
del hombre como de la mujer"
(HV, 14).
"En su realización": Es por tanto inmoral la interrupción
del acto para eyacular fuera de la vagina.
"En el desarrollo de sus consecuencias naturales": Es inmoral
la "interrupción directa del progreso generador ya iniciado y sobre
todo el
aborto
directamente querido y procurado, aunque sea por razones
terapéuticas" (HV,14). Prohíbe por tanto prácticas tales como:
Abortivos
-"lavados" que impiden la fertilización o que anide el
embrión en el útero
-La píldora "anticonceptiva"
que en realidad también puede causar el aborto.
(Cf The Píll and the IUD: Sorne Facts for an Informed Choice
(Cincinnati: The Couple to Couple League) 1980.
(La Pastilla y los IUD -Dispositivos Intrauterínos - Datos para una
Decisión Responsable).
-la
"píldora del día después"
(es abortiva)
-los dispositivos intrauterinos,
ya que estos actúan primariamente como un abortivo al prevenir la
implantación en el útero del embrión, ya de una semana de concebido.
-Más info. sobre estos y otros abortivos:
Para
parejas
Efectos abortivos de algunos anticonceptivos,
Alternativa:
Planificación
familiar.
Utilizando
métodos que son morales, muy eficientes, fortalecen al matrimonio y
no tienen efectos negativos. No se deje engañar. ¡La alta precisión
de estos métodos está científicamente comprobada!
Un poco de historia
La debacle del 1930
En el año 1930 los prelados anglicanos, en
la conferencia de Lambeth, declararon lícito el uso de medios
anticonceptivos. Hasta ese año
toda la cristiandad se mantenía unánime en su respeto a la vida y
en
su condena a los anticonceptivos. Pero
para
el año 1958 casi todos los protestantes habían capitulado a la
corriente anticonceptiva.
La Iglesia, fiel a la verdad, defiende la santidad de la vida y del
matrimonio.
El Papa Pío
XI,
en su Encíclica
Casti connubii
(1930),
enseñó: "todo
uso del matrimonio en cuyo ejercicio el acto quede privado, por
industria de los hombres, de su fuerza natural de procrear vida,
infringe la ley de Dios y de la naturaleza, y quienes tal hicieren
contraen la mancha de un grave delito"
(Casti connubii
#57).
Posteriormente surgieron nuevos productos farmacéuticos haciendo más
fácil la anticoncepción. Dentro de la Iglesia surgió una fuerte
oposición a la enseñanza del Papa. Pedían que se "actualizara" el
magisterio de la Iglesia para adaptarse a los tiempos modernos.
Juan XXIII instituyó una comisión especial de expertos para
estudiar a fondo la cuestión. Pablo VI confirmó y amplió la
comisión de expertos pero además quiso dedicarse personalmente a
estudiar y orar, comprendiendo la gran importancia de esta enseñanza
para la vida conyugal. El Papa fue fuertemente presionado a ceder a
las prácticas anticonceptivas que ya utilizaban muchos católicos.
Sin embargo la perenne enseñanza de la Iglesia fue una vez más
proclamada en su encíclica
Humanae Vitae,
1968.
El Papa proféticamente
advirtió que
la mentalidad anticonceptiva conduciría al aumento del adulterio, el
divorcio, el aborto legalizado y la desintegración de la familia.
Juan Pablo II
reafirmó en numerosas ocasiones la misma enseñanza (Ver encíclicas
Familiaris
Consortio y Evangelium
Vitae)