
ADICCION
ADICCION
(Etim. Latín addicere, dar consentimiento
a algo.)
La
adicción a la droga, el juego, alcohol, etc. lleva a la persona
a perder la libertad sobre su propio comportamiento, a la
destrucción de la familia y a la ruina social.
La Iglesia está comprometida en la recuperación
de los adictos. Soy testigo de la recuperación de muchos
hermanos una vez que se entregan al Jesucristo y participan
asiduamente en el proceso de curación.
La adicción es un estado de dependencia a algo.
Aunque generalmente se refiere al alcohol, las drogas y los
juegos de azar, hay muchas otras adicciones, por ejemplo la
pornografía. El adicto adquiere un aumento de tolerancia
a la sustancia,
pero también queda atado al hábito de consumo. Experimenta una
creciente dificultad para dejar la droga, sustancia o
experiencia.
El
miedo a los síntomas de retiro
de la sustancia
es el mayor obstáculo, aún para personas que
están convencidas, en el campo moral, que debieran de superar la
adicción.
Los programas de recuperación
seculares ofrecen algunos medios positivos, pero solos no
pueden llegar a la raíz espiritual del problema. El hombre es
criatura y depende de Dios. Sin Dios el hombre queda vacío y
termina dependiendo de otras cosas. Sólo un retorno a Dios puede
verdaderamente liberar al hombre. El hombre sin Dios no tiene
las fuerzas para liberarse. Dios puede actuar por medio de
programas seculares para ayudar a la recuperación pero, sin una
apertura a Su gracia, el alma seguiría vacía.
El Papa Juan Pablo II intervino en el tema de la
adicción en más de 360 ocasiones. Cristo ha venido a sanar al
hombre cuerpo y alma.
El estudio de la adicción ha contribuido
a desarrollar la teología moral Católica en cuanto a comprender
la culpa subjetiva. El adicto pierde el control de su vida y
necesita insertarse en un cuerpo donde
experimente el amor de Dios. Solidaridad:
esta necesidad del convivir con otros en un
ambiente
con fundamentos cristianos de moral
es necesario para todo ser humano. Comprender
esto
ha
hecho posible un mejor y más efectivo cuidado pastoral de los
adictos.
El Espíritu Santo
ha
suscitado varios
movimientos apostólicos
en la Iglesia que ministran a los adictos. El ministerio
Nueva Vida en Miami USA ha llevado a cientos de
personas a la total liberación de la adicción. El fundamento de
su efectividad está en un profundo
encuentro con Cristo que comienza en un
retiro de conversión para los adictos y sus
familiares. Allí se proclama el poder liberador de Jesucristo,
Nuestro Redentor Todopoderoso, que se hace presente en la
Iglesia a través de la
Reconciliación,
la Eucaristía y la oración de los hermanos. La conversión lleva
a una toma de conciencia de lo que significa ser bautizados e
ilumina la mente sobre el sentido de la vida. Esta gracia
requiere humildad y perseverancia para continuar cultivando la
vida nueva, es decir en una vida de práctica cristiana. Muchos
adictos continúan en Nueva Vida ayudando a otros mientras que
otros hacen su ministerio en las parroquias. El ministerio de
Nueva Vida se ofrece totalmente gratis.
Los hermanos de Nueva Vida se reúnen regularmente
como lo hacen los Alcohólicos Anónimos y otros grupos pero su
compartir es fundamentado en la fe en Cristo y en comunión con
la Iglesia Católica.
-Padre Jordi Rivero